
Fabricar piezas de plástico por debajo de los 10 mm no es una variante de la inyección convencional. Es un proceso distinto, con sus propias reglas, su propia maquinaria y sus propios errores. Un molde mal diseñado, una geometría no optimizada o un material elegido sin tener en cuenta el comportamiento a volúmenes mínimos pueden arruinar semanas de desarrollo. En Diker llevamos años resolviendo exactamente este tipo de proyectos, y en este artículo explicamos cómo. Además, te mostramos piezas reales de proyectos de microinyección de plástico a manos de Diker.
El problema real de la microinyección
Cuando una pieza mide 2 mm, 5 mm o incluso 10 mm, cada décima de milímetro cuenta. Las geometrías críticas, como nervios finos, orificios de 0,2 mm o canales internos para pulverizadores tipo gas, no se pueden mecanizar con las herramientas estándar ni inyectar en cualquier máquina. El material se enfría más rápido, las tolerancias se vuelven más exigentes y cualquier error en el diseño del molde se traduce directamente en piezas defectuosas.
La mayoría de fabricantes de inyección de plástico pueden hacer piezas medianas. Pocos tienen la capacidad técnica para hacer bien lo que mide menos de 10 mm con geometrías complejas. Esa es precisamente la especialidad de Diker.
Cómo abordamos un proyecto de microinyección
Nuestro proceso cubre tres fases que gestionamos internamente:
Rediseño DFM. Partimos del 3D de la pieza final y lo rediseñamos para que sea fabricable. En esta fase intervienen un especialista en diseño de producto y moldes de inyección de termoplástico, un especialista en polímeros y un especialista en proceso de inyección. El objetivo es resolver los problemas antes de que cuesten dinero, no después de haber fabricado el molde.
Fabricación del molde. Nuestros moldes para microinyección se fabrican en acero 1.2344 templado a 50–52 HRc, con postizos del mismo acero para las zonas más críticas. El mecanizado se realiza con centros de alta precisión a partir de 10.000 rpm, fresas desde 0,6 mm, y erosión por hilo y por penetración cuando la geometría lo requiere. Para aplicaciones médicas utilizamos acero inoxidable 1.2085 con pulido industrial extrafino. El tamaño del molde y el tipo de acero se definen según el volumen de producción previsto: no es lo mismo un molde prototipo para validar 100 piezas que un molde de alta tirada para producción en serie.
Inyección en serie. Trabajamos con maquinaria eléctrica de tonelaje reducido, como la Toyo 100, la Arburg 270 U y la BOY, que permiten mayor precisión en piezas pequeñas. La presión de cierre va de 25 T a 485 T. Producimos piezas desde 0,1 g de peso y desde 2 × 2 × 2 mm de tamaño, con sistemas de automatización y dosificación de color integrados en una planta de 2.000 m² en Oiartzun, Gipuzkoa.
Piezas que hemos fabricado
La mejor forma de entender qué podemos hacer es ver lo que ya hemos hecho. Algunos ejemplos reales: taponería técnica de Ø 13,5 mm, conectores de telefonía de 9,85 mm, conectores electrónicos de 6,68 mm, tapones de jeringuilla de Ø 5,23 mm, boquillas spray con orificios de 0,2 mm, separadores de electrónica de 1,90 mm, biochips con microcanales en PS Medical para aplicaciones de diagnóstico, y clips de sujeción y palanquitas para mecanismos internos de maquinaria.
Todos estos proyectos han pasado por el mismo proceso: DFM, molde y producción. Sin salir de Diker. En el dossier técnico encontrarás fotografías reales de cada pieza con sus dimensiones medidas, las especificaciones de molde y material utilizadas en cada caso, y los detalles del proceso que hicieron posible fabricarlas. Un documento pensado para compartir con tu equipo técnico antes de tomar una decisión.
Diker, décadas de experiencia en inyección de plástico para diferentes sectores
Con más de 40 años de experiencia en inyección de plástico, Diker es un fabricante especializado en moldeo por inyección de termoplásticos con capacidad integral: oficina técnica, fabricación de moldes e inyección en serie, todo desde una planta de 2.000 m² en Oiartzun, Gipuzkoa.
A lo largo de estas cuatro décadas hemos trabajado con empresas de sectores muy distintos: alimentación, dispositivos médicos, industria en general y proyectos de microinyección de precisión. Cada sector tiene sus propias exigencias y nuestra estructura nos permite adaptarnos a ellas sin perder el control del proceso.
Lo que no cambia de un proyecto a otro es la forma de trabajar: un equipo técnico propio, moldes fabricados internamente y producción con la misma exigencia en el primer ciclo que en el último
